Mostrando entradas con la etiqueta Astronomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Astronomía. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de julio de 2013

El otro planeta azul

A 63 años luz de distancia, este exoplaneta, llamado 'HD 189733b', es uno de los más cercanos a la Tierra, lo que ha facilitado que por primera vez los astrónomos han logrado observar el color de un mundo hallado fuera del Sistema Solar, con el telescopio espacial Hubble de la NASA y la ESA.

Visto de cerca es de color azul cobalto, parecido al de la Tierra. Pero esto no se debe a grandes océanos, sino al brumoso gas que constituye su atmósfera. Ésta había sido estudiada con anterioridad y, tal y como afirma Rafael Bachiller, astrónomo del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), "contiene grandes cantidades de óxido de carbono, metano y agua". Además de estas y otras sustancias, cuenta con una mezcla de partículas entre las que se encuentra el silicato, que es el que dispersa esta luz azul.

No es fácil determinar con tanta precisión los colores que tienen los planetas y las razones que los originan. Por ejemplo, se estima que los colores de Júpiter y Venus se deben a partículas contenidas en la atmósfera pero que todavía son desconocidas.

Para ser capaces de ver su color real, hubo que aislar la propia luz del planeta de la luz de la estrella que se refleja en el mismo, para lo que se utilizó el Espectrógrafo de Imágenes del Hubble (ITS). Investigadores británicos han estado al frente de este descubrimiento y, como ha explicado Tom Evans, investigador de la Universidad de Oxford, "se desprende que el planeta es azul porque la señal se mantuvo constante entre los otros colores que medimos".

En principio no se contempla que este planeta pueda albergar alguna forma de vida, ya que la temperatura de su superficie es abrasadora. Se estima que alcanza más de 1.000 grados centígrados. Según explica Rafael Bachiller, "su temperatura es bastante constante alrededor de todo el planeta, ya que su atmósfera está recorrida por unos violentos vientos de hasta 10.000 kilómetros por hora que distribuyen el calor recibido de la estrella central uniformizando la temperatura".

"Este planeta se ha estudiado bien en el pasado, tanto por el Hubble como por otros equipos", ha explicado uno de los autores del trabajo, Frédéric Pont. Sin embargo, este experto apunta que la medición de su color es "una verdadera novedad". "Ahora podemos ver este planeta como si lo miráramos directamente", asegura Point.

"Es difícil saber exactamente qué causa el color de la atmósfera de un planeta, incluso en los planetas del Sistema Solar", señala el astrónomo. "Pero estas nuevas observaciones añaden otra pieza al rompecabezas sobre la naturaleza y la atmósfera de HD 189733b. Estamos pintando poco a poco una imagen más completa de este planeta exótico", ha concluido.
 
 

Fuente: El Mundo

martes, 9 de julio de 2013

De enormes explosiones en el Universo

Cuatro misteriosas y titánicas explosiones captadas en lo más profundo del Universo, a miles de millones de años luz, son el objeto de un artículo en la revista Science. En él, los científicos intentan determinar el origen de estos fenómenos extremadamente violentos. Los investigadores señalan que, según su brillo y distancia, las explosiones provienen de cuando el Universo tenía la mitad de la edad actual, es decir, hace unos 7.000 millones de años, y que pueden estar causadas por estrellas de neutrones o agujeros negros.

Dan Thornton, de la Universidad de Manchester (Reino Unido) y perteneciente a la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth en Australia (CSIRO), explica que los hallazgos señalan acontecimientos de una gran magnitud y que implican la liberación de ingentes cantidades de masa y energía.

“Una única ráfaga de emisión de radio de origen desconocido fue detectada fuera de nuestra galaxia hace unos seis años, pero nadie estaba seguro de lo que era o de si era real, por lo que hemos pasado los últimos cuatro años en busca de más ráfagas explosivas de corta duración. Este documento describe cuatro explosiones más, lo que elimina toda duda sobre su realidad. Las ráfagas de radio duran sólo unos pocos milisegundos y el que detectamos más lejos se encontraba a 11.000 millones de años luz”.

Los resultados sugieren que esas señales pueden ser muy numerosas. Otra cosa muy diferente, sin embargo, es ser capaces de detectarlas. Michael Kramer, director del Instituto Max-Planck de Bonn (Alemania) y profesor universitario en Manchester, aclara que “los estallidos duran sólo una décima parte de un abrir y cerrar de ojos. Con los telescopios actuales necesitamos suerte para ver el lugar correcto en el momento adecuado. Con una tecnología que captara visualmente las ondas de radio podríamos distinguir esos flashes sobre el cielo todos los días”.

El equipo, que incluyó a investigadores del Reino Unido, Alemania, Italia, Australia y Estados Unidos, utilizó el radiotelescopio CSIRO de 64 metros, localizado en Parkes (Australia). Otro de los participantes en el proyecto, Matthew Bailes, de la Universidad Swinburne de Tecnología en Melbourne, cree que el origen de estos estallidos explosivos puede estar en las estrellas de neutrones alimentadas por campos magnéticos muy fuertes, conocidas como magnetares: “Los magnetares pueden emitir más energía en una milésima de segundo que nuestro Sol en 300.000 años y son el principal candidato para la explosión”. 

Los investigadores afirman que sus resultados proporcionan una manera de descubrir las propiedades del espacio entre la Tierra y el lugar donde se produjeron las explosiones. Ben Stappers, de la Escuela de Física y Astronomía de Manchester, señala que “aún no estamos seguros de lo que constituye el espacio entre las galaxias, por lo que habrá que utilizar estas explosiones de radio para comprender más acerca de la materia perdida del universo. Ahora estamos empezando a usar el de Parkes y otros telescopios como el Lovell de la Universidad de Manchester, en busca de estas explosiones en tiempo real”.


Fuente: ABC

miércoles, 3 de julio de 2013

De estrellas pulsantes y enanas blancas


Las enanas blancas de baja masa son el remanente de estrellas rojas gigantes alteradas por objetos estelares exóticos, como los púlsares binarios de milisegundos y otros sistemas. Algunas de ellas se enfrían rápidamente; otras brillan durante miles de millones de años debido a la fusión estable del hidrógeno que conforma una gruesa capa en su superficie.

Un equipo coliderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha observado por primera vez una nueva clase de estrella pulsante, detectable por las variaciones en su luminosidad debido a los cambios en su atmósfera, en el sistema binario J0247-25 de nuestra galaxia. Los resultados, que aparecen publicados en el último número de la revista Nature, abren una nueva ventana para el estudio y la comprensión de las condiciones en las que se forman las enanas blancas de baja masa.

La estrella detectada forma parte del sistema binario J0247-25, compuesto por el núcleo de una estrella gigante roja a punto de convertirse en una enana blanca de baja masa, y una estrella parecida al Sol. Ambas, descubiertas por la red de telescopios SuperWasp del observatorio Roque de los Muchachos, en La Palma, (Islas Canarias) y por el South African Astronomical Observatory (Sudáfrica), se eclipsan entre sí al ser observadas desde la Tierra.

Simulación del sistema eclipsante J0247-25./ Keele University

Los científicos, que han usado la cámara ULTRACAM en el telescopio New Techonology Telescope del Observatorio Austral Europeo y el espectrógrafo UVES del Very Large Telescope, han determinado con una gran precisión la luminosidad, el radio y la masa de ambas estrellas. Comparando los datos observacionales con modelos teóricos de evolución estelar en sistemas binarios, han descubierto que la precursora a enana blanca, no sólo pulsa de forma radial, como un globo que se infla y desinfla, sino que además presenta pulsaciones no radiales, que se observan en forma de ondas en todas las direcciones de la superficie estelar.

“Las enanas blancas de baja masa se forman en sistemas binarios, a través de episodios de transferencia de masa a su compañera. El descubrimiento de esta nueva clase pulsante de estrellas, en un estadio evolutivo inmediatamente posterior a la finalización de la fase de transferencia de masa, permitirá determinar la estructura interna de estos objetos y así reconstruir su evolución durante el proceso de formación”, ha explicado el investigador del CSIC Aldo Serenelli, que trabaja en el Instituto de Ciencias del Espacio. 

Según las pulsaciones de la estrella, la capa exterior de hidrógeno de la enana blanca en formación es mucho más gruesa que en la mayoría de las enanas blancas de este tipo. El espesor de la envoltura permite que las elevadas temperaturas en su base (alrededor de 107 grados Kelvin) den lugar a reacciones nucleares de fusión de hidrógeno. Esta fuente adicional de energía tiene como consecuencia un enfriamiento mucho más lento de la enana blanca que si la única fuente disponible de energía fuese su calor interno.

A través de la asterosismología (el estudio de las oscilaciones naturales de las estrellas), los investigadores pueden penetrar en el interior de las estrellas y determinar su estructura interna. “Así como las frecuencias de vibración de la cuerda de un instrumento dependen de las propiedades del material con que está fabricada, las frecuencias de las pulsaciones estelares dependen de la estructura interna de la estrella, de sus perfiles de presión, densidad o composición química”, explica el investigador del CSIC. 

La determinación de la estructura interna de estas enanas blancas servirá para desarrollar modelos más precisos de su evolución, en concreto, de sus curvas de enfriamiento, lo que permitirá utilizarlas como relojes de precisión en otros campos de la astrofísica. Será posible determinar, por ejemplo, las edades de los púlsares de milisegundo, objetos estelares que giran cientos de veces por segundo alrededor de su eje.

“El descubrimiento de una nueva clase pulsante de estrellas con pulsaciones en modos no radiales abre la puerta para poder estudiar el interior de estas estrellas. De otro modo, el interior estelar resulta inaccesible y sólo puede inferirse muy indirectamente a partir de las condiciones en la superficie”, precisa Serenelli.

Fuente: CSIC

jueves, 19 de julio de 2012

La imagen de la semana: Cuásar 3C279




Como fruto de la colaboración entre centros de investigación, un equipo internacional de astrónomos ha sido capaz de observar un cuásar con una precisión dos millones de veces superior a la del ojo humano combinando tres grandes telescopios: el Telescopio de Atacama en Chile, el SMA de Hawaii y el SMT de Arizona.

El resultado ha sido la observación directa más precisa hasta la fecha del centro de una galaxia distante muy luminosa, en concreto el cuásar 3C279. Setrata de un agujero negro supermasivo en su centro de una masa de alrededor de mil millones de veces la del Sol, está tan lejos de la Tierra que su luz ha tardado más de cinco mil millones de años en alcanzarla.





La imagen publicada es espectacular, aunque se trata de una recreación.


Fuente: ESOPúblicoAlt1040.



domingo, 15 de mayo de 2011

Solar System Scope: el Sistema Solar interactivo en 3D



La posibilidad de interactuar es una de las mejores maneras de aprendizaje que existen, siendo el caso de Solar System Scope, un modelo online del Sistema Solar, que nos ofrece una interfaz muy fácil de usar con distintas escalas variables, la bóveda celeste y el estado en tiempo real de Sistema Solar. Ideal para cualquier edad para aprender nuevas cosas de nuestros planetas vecinos.