La biodiversidad no está pasando su
mejor momento (ejemplo: click) y una encuesta realizada por el Dr.
Murray Rudd, del Departamento de Ciencias Ambientales de la
Universidad de York, revela que la mayoría de los 583 científicos
encuestados opinan que hay que centrar los recursos en intentar
salvar aquellas especies que tienen más posibilidad de ser
rescatadas, y no intervenir para salvar al resto.
Esta respuesta refleja que la mayoría
de los expertos consultados tienen ya asumido que un gran pérdida de
biodiversidad es más que probable o cierta. El 60% de los
encuestados cree además que es hora de establecer criterios para
decidir que especies deben tener prioridad... y entre las especies
condenadas a su suerte se encontrarían el panda o el tigre.
Paul Goldstein habló a favor de esa
idea para la BBC. En opinión de este guía de fauna silvestre no es
justo que especies que probablemente no se salvarán a largo plazo
reciban mayor parte de los recursos. Para él, si la gente quiere
salvar a todas las especies del plante habría que atacar
directamente la raíz de los problemas que causan la amenaza. Por
ejemplo, los tigres y rinocerontes pueden ser salvados, y tomar
medidas a nivel local está muy bien, pero si continúa la demanda de
pieles y cuernos, el problema también continúa.
Diane Walkington, del WWF, por su parte
habló en contra. En su opinión El desafío que enfrentamos para
conservar nuestro hábitat natural es gigantesco y los recursos son
finitos. Es fácil por ello entender la frustración sentida a veces
por los científicos ante el ritmo creciente y alarmante de pérdida
de biodiversidad. Walkington cita al fundador de WWF, Peter Scott:
"Tal vez no podamos salvar todo, pero sí mucho más de lo que
se habrá perdido si nunca lo intentamos".
Para ella además no está claro quién
decidirá que especies deben ser salvadas y cuáles serán
abandonadas, ni que criterios se usarán para realizar esa selección.
Y por otra parte, conservar a pandas y tigres se debe preservar sus
ambientes naturales, y eso significa que se estaría protegiendo a
todas las otras especies que viven en esos hábitats.
Por mi parte, yo estoy más cerca de la
posición de Diana Walkington que de la de Paul Goldstein. Soy
consciente de que los recursos de los que disponemos para conservar
la biodiversidad son limitados, pero también creo que es más fácil
conseguir financiación si lo que intentas salvar es un animal
emblemático, tipo panda, que si lo pides para salvar a una araña...
y conservando el hábitat del panda puedes estar conservando el de la
araña. Creo que conservar especies con grandes requerimientos de
hábitat ayuda a proteger a aquellas especies que los comparten con
ellas. Aunque puede que yo solo sea una ilusa optimista.